¿Te atreves a vivir un Carnaval diferente? Ni tan cerca como Venecia,
ni tan lejos como Brasil… En Kananga te presentamos uno de los más famosos festivales en África, el Carnaval de Cabo Verde.
Déjate llevar por los ritmos caboverdianos, piérdete por las calles repletas de gente y mézclate con ellos… Solamente tienes que preocuparte de elegir bien tu disfraz!
La fiesta empieza el 8 de marzo y durante 3 días la ciudad de Mindelo, situada en la isla de Sao Vicente, se convierte en un volcán en erupción, una fiesta de colores, un ambiente donde el buen humor y las ganas de pasarlo bien están presentes las 24 horas del día.
Este año os presentamos una nueva ruta de aventura en nuestro “Pasaporte a la Aventura”, Cabo Verde! A continuación os mostramos unas ligeras pinceladas acerca del destino para que vayáis abriendo boca… Contacta con nosotros y te haremos un viaje a medida!
Cabo Verde es un pequeño archipiélago en el Atlántico compuesto por diez islas volcánicas, es un paraíso de contrastes aún por descubrir.
Su clima tropical seco con escasez de lluvias permite gozar de una temperatura ideal con una media anual de unos 24º C.
Saltando de isla en isla, se puede apreciar la diversidad del país, encontrando islas con unas profundas raíces africanas y otras con una marcada influencia portuguesa, pero todas ellas con gran variedad de recursos interesantes:
playas salvajes, hermosos acantilados, grandes llanuras, impresionantes volcanes, ciudades con una gran riqueza cultural, música tradicional, … y la oportunidad de practicar buceo, senderismo, pesca, windsurfing o Capoeira para los más atrevidos!
SAL:
Inicialmente conocida como Ilha Lhana (isla plana), esta desértica y atractiva isla debe su actual nombre al descubrimiento de los yacimientos de sal en Pedro de Lume,
construidos a principios del siglo XIX. Fue la necesidad de alojar a sus trabajadores la que originó la creación de la zona de alojamientos en Santa María, situada al sur de la isla, en la que encontramos actualmente una fantástica playa de 8 kms de arena blanca y aguas transparentes que ofrece amplias oportunidades para los amantes de los deportes acuáticos. Disfruta de los platos típicos elaborados con productos frescos del mar y acompáñalos de una refrescante caipirinha local!
Pedro de Lume es una de las mayores atracciones turísticas de la isla, con los restos de las primeras construcciones de finales del siglo XIX, principios del XX. La filtración del agua del mar dentro del Cráter da lugar a la creación de las espectaculares Salinas naturales, en las que nos podremos bañar flotando al estilo del Mar Muerto .
SANTIAGO
La isla más grande del país, Santiago, fue la primera en ser poblada por los colonos portugueses y es la que concentra más de la mitad de la población actualmente. Su calificación como la más africana de las islas le viene dada por la importancia que tuvo como centro de comercio de esclavos, muchos de los cuales, llamados Rebelados, lograron escapar de sus amos.
Encontramos en su montañoso interior exuberantes valles verdes, campos de cultivo de maíz, caña de azúcar, plátanos, mangos, cafetales o lima.
Praia, la capital del archipiélago, es una ciudad con un importante ajetreo diario debido al comercio. El primer asentamiento europeo fue en Ribeira Grande (Cidade Velha), en la costa sur de la isla.
FOGO:
Fogo es la isla más volcánica del archipiélago, con su tesoro más preciado que atrae a miles de turistas, expertos y locales, el cráter Cha das Caldeiras, que culmina la cumbre del monte Fogo do Pico (2.829m); un paisaje lunar teñido por el color negro de la lava. La visita a Sao Filipe es imprescindible para apreciar la autenticidad de la isla, con sus calles adoquinadas, casas coloniales de vivos colores y hermosas plazas. El entorno natural es espectacular, con pequeñas granjas, plantaciones de café, viñedos y campos de cultivo.
SAO VICENTE:

El paisaje estéril en esta isla a causa de la falta de lluvia y de las salinas queda compensado por su centro Mindelo. A los pies de dos volcanes inactivos esta ciudad ocupa un lugar especial en los corazones caboverdianos por su ambiente cultural, repleto de cafés y buenos restaurantes, una deslumbrante arquitectura colonial, los más famosos músicos,
escritores y pensadores, o la práctica de la Capoeira en la plaza principal. Una de las mejores playas de la isla así como una buena oferta de ocio y vida nocturna, es la que encontramos en Sao Pedro , con playas de aguas transparentes y arena blanca.
SANTO ANTAO:
Si algo destaca en la segunda isla más grande de Cabo Verde, es sin duda alguna su exuberante vegetación con escarpados picos y profundos valles, ideales para los amantes del trekking y la naturaleza.

Descubre el contraste de la isla de una punta a la otra realizando alguna excursión o surcando sus carreteras panorámicas. Desde áridos paisajes hasta las montañas con más vegetación, pasando por pequeñas y pintorescas aldeas como la famosa Fontainhas, en una privilegiada situación al filo de un profundo valle.
Para más información consulta nuestra www.kananga.com

Os presentamos todos los tipos de Memorias de los cuales disponemos para abarcar las necesidades de todos nuestros clientes: desde el más aventurero que sólo desee hacer acampada al que siga buscando la aventura pero con cierta comodidad. Es por eso que hemos decidido presentaros nuestras








Muchos viajeros piensan que el viaje Gorila Trek se basa únicamente en la visita a los gorilas, pero esta ruta es mucho más de lo que su nombre indica: Uganda tiene algunos de los lugares más exclusivos de África. El Gorila Trek de Kananga es la ruta más completa que se puede hacer en Uganda y Rwanda, es un viaje en el que llegamos a lugares remotos sobre los cuales otros viajeros en África solo pueden soñar.

Acampamos a orillas del Lago Alberto y disfrutamos de todo lo que nos ofrece la naturaleza en estado puro, jirafas, elefantes, oribís, antílopes y el kob de Uganda, entre otros animales.

Tierra de baobabs y de tribus del pasado. Una postal de la África con la que todo el mundo viaja en el estómago. Vamos camino de las Cataratas Epupa, al norte de Namibia, cerca de la frontera con Angola. Un lugar de difícil acceso y carreteras en escorzo. Cambia el paisaje: detrás dejamos el misterioso espejo de un desierto de polvo y piedras infinito y un océano que le golpea. Tras diez días de carretera por Namibia; tras el paso de Grand Fish River Canyon, de las grandes dunas, de Cape Cross y de la Costa Esqueletos 
Los trajes de las mujeres son francamente llamativos: vestido de colores y una especie de gorro de tela (la forma sería parecida a la de una montera). Allí, en los escasos tres minutos que duró el control policial entendí que el viaje giraba de los paisajes fascinantes y vacíos del sur a la Namibia con nombres y apellidos del norte. Es fácil de comprender la razón, desde que dejamos Costa Esqueletos el horizonte ha ido mutando poco a poco al verde, a la tierra que permite la vida. Como si de una señal se tratara han aparecido los baobab, aquel árbol que todos soñamos con el libro de El Principito y que forma parte de las creencias más arraigadas del continente. Son múltiples sus leyendas, pero cuando los contemplo decido quedarme con aquella que dice que era un árbol tan bello que los dioses, cuando se enfadaron con los hombres, decidieron plantarlo boca abajo. De ahí que parezca que son las raíces las que asoman sobre el tronco.
Aquella noche, tras un largo viaje de carreteras bacheadas y polvorientas, paramos en un campamento que recomiendo a todos los que pretendan subir hacia Epupa: el Ongongo Camp. La posibilidad de bañarse en una pequeña poza, cuya agua brota de un salto de agua, formando una piscina natural bajo el cielo estrellado africano compensa todas las horas de viaje.
Tras la parada, el camión reemprende la marcha. Vemos desperdigados en el camino, entre la maleza, distintos poblados himbas: un cercado y un grupo de casas y algún corral alrededor del fuego sagrado. Todos son iguales. El sol pega con fuerza y la vida se reduce a alguna vaca o grupo de cabras que asoman por los caminos. Bajo alguna sombra un pastor himba vigila que nada altere su calma milenaria. Dos horas después, vemos a lo lejos una mancha de agua en hilera. Hemos llegado a los dominios del río
Kunene, que hace casi de frontera natural con Angola.
(una forma que tienen de ganarse la vida es lavar la ropa a los turistas, que les aseguro que lo necesitarán tras cruzar este país de arena. El dinero se reparte entre la comunidad).
Tienen una pequeña bronca, fruto del exceso y la mujer decide irse sola a dormir y mandarle a él al sofá versión africana, que no es ni más ni menos que a la intemperie. El viejo, aturdido y etílico, emprende camino hacia los matorrales.
Nos advierten de que está prohibido cruzar la línea imaginaria que hay entre ambos. Lo cierto es que cuando comienzan los juegos con los simpáticos niños, la visita en la que el guía nos traduce sus vidas o los paseos a solas por el poblado, lleno de excrementos de sus pocas vacas y cabras, la prohibición sagrada queda en el olvido en repetidas ocasiones (no es fácil vigilar una línea imaginaria). Luego, al final, las mujeres himba y algunos jóvenes enseñan su artesanía y abalorios, aunque hay que señalar que no intentan vender nada.

Las poblaciones Tamberma y Tata Somba, enclavadas en una meseta repleta de casas castillo y los poblados itinerantes de los Taneka Koko, serán el punto de entrada a Benin; país de mitos y leyendas. Partiendo de Dassa, alcanzaremos Abomey, para al atardecer, recorrer el mercado nocturno de la que en su día fue capital del poderoso imperio de Dahomey. Siguiendo la costa del Golfo de Guinea nuestros pasos nos guiarán hasta las playas doradas de Grand Popo. Alcanzaremos Ouidah, Cuna del Vudú y navegaremos por la ciudad lacustre más impresionante del continente africano, Ganvié. Después de visitar Porto-Novo, terminaremos nuestra ruta por una de las pocas regiones de África que hasta hoy, ha mantenido intactas sus tradiciones, culturas y religión.

Nos mostró de camino a uno de nuestros destinos, una ceremonia cristiana, que a mí particularmente me dejó anonadada y emocionada, nos contó los entresijos de su religión natal, del animismo y del vudú, tan presente en sus vidas y en la suya en particular, hemos charlado largamente los tres, sobre el destino, sobre nuestros puntos de vista a cerca de la vida y de sus entresijos, y coincidimos con gran sorpresa por parte de Koffi que estaba ansioso por verlo, con la ceremonia del Aviatei, que se celebra cada seis años y a la que asistió el presidente de Togo. Fue un momento verdaderamente inolvidable, donde se mezcló la emoción, la ansiedad, la curiosidad e incluso cierto miedo, entre el polvo, el calor, el ritmo de los tambores, el sudor en los rostros y cuerpos de esas pieles tan oscuras, de los brujos de las aldeas sumidos en el trance de sus pócimas.
Sin duda impresionante, una mañana para no olvidar. Las » tatas castillo » preciosas, Ganvié sorprendente, el paisaje, los pescadores recogiendo las redes, los atardeceres, la tormenta eléctrica sobre el Atlántico, todo poesía y los niños, como siempre lo más dulce que nadie pueda encontrarse.



Los atardeceres en el desierto, son todo un espectáculo y se trata de uno de los momentos más mágicos del día, los cuales deben disfrutarse con calma. Mientras observas el sol descender en el silencio del desierto, parece que el propio astro entre en comunión con el medio y puedas escuchar como se despide al unirse y desaparecer en la tierra hasta el día siguiente. Según la mitología Egipcia, la diosa del cielo Nut es la madre del sol por lo que cada noche entra por su boca y pasando por todo su cuerpo renace cada mañana para dar paso al nuevo día.


Finalmente tuvimos la oportunidad de probar nuestras habilidades como regateadores en el bazar de Khan el Khalili. Dentro del caos de callejones y recovecos, cada pequeña tienda tiene exhibidas de forma minuciosa su mercancía; lámparas, shishas, telas, antigüedades y todo tipo de cachivaches que le hacen perder a uno el norte. Una delicia para los sentidos y una perdición para el bolsillo!