Los amantes de los viajes suelen grabar imágenes, paisajes y recuerdos en sus memorias. Por lo general hay vivencias que pensamos que jamás se olvidarán. Pero a veces no basta con eso, queremos ir más allá; contar a todo el mundo las experiencias y aventuras vividas o mostrar aquellos lugares, aquél rostro o una mirada que nos marcó.
No es de extrañar que la afición por la fotografía haya ido en aumento durante los últimos años, no solo por la facilidad de acceder a buenos equipos sino porque cada vez hay más gente que viaja y siente esa necesidad.
Por esa razón en Kananga llevamos ya tres años realizando un concurso fotográfico con gran éxito de participación: «Una foto vale más que mil palabras» . Sin ir más lejos en la edición anterior llegamos a tener más de 300 participantes y debido al gran nivel de las instantáneas recibidas resultó muy complicado emitir un veredicto. Aun así los ganadores pudieron disfrutar de un magnífico viaje y otros regalos estupendos.
En esta edición esperamos que nos lo pongáis todavía más difícil y por eso queremos recordaros de llevar la cámara a punto con vosotros en toda la ruta. Afinad el gatillo y ajustad los objetivos. Conseguir una gran foto será en cualquier caso el mejor de los premios!
Consulta las bases en este enlace







Uganda hacia Kenya con el número de registro AQ01 y llevaba ya más de diez años en el jardín de Evans en Nairobi cuando Cam McLeay, un aventurero neozelandés enamorado del Nilo, la compró.

Queremos darte las gracias nuevamente, por esos días tan especiales, en los que nos mostraste una África que no conocíamos y que solo se puede sentir cuando estás ahí. Es difícil elegir un momento o una emoción… porque son muchas: la convivencia contigo y con el grupo con el que coincidimos, las puestas de sol y los amaneceres impresionantes, las personas que saludaban incansablemente al camión en cualquier parte, las riquísimas comidas que Arón preparaba y que no dejaron de sorprendernos ningún día, los recibimientos maasais, la gran cantidad de animales que vimos y lo cerca que estaban, los paisajes, las aguas cristalinas, el arrecife y los peces de colores… Incluso echamos de menos las «carreteras» (bueno la del Serengueti al Ngorongoro, no; esa no la echamos de menos) y los madrugones… cuantas cosas y que intenso fue… Como nos ha gustado TODO!!!!!




Con estos vehículos 4X4 completamente abiertos (como el camión) se puede acceder a la zona de Musiara realizando lo que los conductores locales conocen como el “doble cruce” de los rios Niakitiak y Olare Orok (donde hay un hippo pool) así como acceder a las orillas del Mara (donde vi la migración) cruzando el río Talek por la zona de Olkiombo airstrip y llegar a varios puntos donde los Ñues cruzan el río aumentando mucho las probabilidades de disfrutar de uno de los mayores espectáculos de la tierra.
materiales locales. Manteles estilo Masai, candiles para crear un ambiente acogedor y cómodos cojines para tumbarse tras la cena alrededor del fuego… Todo esto con vistas al río Talek!



