Estamos justo a un día de que se comunique el ganador de nuestro concurso fotográfico de Pasaporte a la aventura.
En este concurso participan nuestros clientes, es decir, personas que han decidido vivir experiencias y aventuras con nosotros. El objetivo de este concurso que se repite año tras año es que nos trasmitáis ese momento tan especial que habéis podido vivir, o lo que ha significado para vosotros en tan solo una imagen. Sabemos que probablemente jamás podamos transmitir lo que vivimos en una imagen, ya que en muchas ocasiones nos repetimos aquello de, “ojalá hubieses estado allí para vivirlo”, “ojalá pudiera repetirlo” … etc pero capturar un segundo puede ser una captura que nos hará recordar toda la vida.
Algunas de estas personas nos han regalado fotografías así de especiales:
Encarna Marinas, en su viaje Memorias de África, se encontró con estos elefantes disfrutando del barro que se crea con las inmensas lluvias, por que hay quien si aprovecha los pequeños detalles que la naturaleza nos ofrece para disfrutar hasta el último segundo.

Antonio García nos traslada a la Gran Ruta del Okavango, disfrutando como niños en el que probablemente haya sido uno de los viajes de su vida. Que al final viajar también se trata de compartir momentos, y las personas que te acompañan en ese viaje formarán parte de tu recuerdo.

En esta ocasión Rosario Franco, nos deja ver una mirada que podría ser humana ¿verdad? Tuvo la suerte de ver a uno de los gorilas de montaña que se ocultan tras las ramas de los frondosos bosques de Uganda y Rwanda en la ruta Gorila Trek Clásico.

Está claro que puede que una familia de leoncitos así de tiernos también defina tu aventura en el continente. ¿Imaginas ir paseando y verlos así? Sandra Vilches los encontró mientras disfrutaba de una de las actividades que nuestra salida Reina de África nos ofrece.

Si algo está claro es que la mayoría de los momentos que vivimos, nuestra mente los relaciona con una imagen. Y gracias a estas personas ahora seguramente si pensamos en alguna de estas increíbles rutas, además de apetecernos más realizarlas, se nos venga a la cabeza una de las espectaculares imágenes que nos han regalado.
Pero también hay otra cosa clara, cristalina como se suele decir, y es que no es lo mismo verlo que vivirlo. Por lo que te invitamos a unirte a la aventura con nosotros, y que el año que viene puedas participar en nuestro concurso, llenándonos de imágenes, de recuerdos, y de experiencias.






















En el extremo este, encontramos a los afar en el Desierto de Danakil, una de las regiones más escabrosas en el mundo con una temperatura media por encima de los 35 ºC. Los afar son, por lo general, pastores nómadas y la carne y la leche de su ganado son los componentes principales de su dieta. Viven en campamentos cercados con espinos para protegerse de animales salvajes o miembros de tribus enemigas. Una parte de la población se dedica a la extracción de sal. En las orillas del lago Karum (también conocido como lago Assal) todavía se pueden ver las caravanas de camellos que transportan el oro blanco a las tierras altas para venderla, una escena que se ha repetido igual durante siglos. En nuestra ruta
En el norte de Namibia, adaptados a un medio natural hosco y estéril, los pastores himba viven de espaldas a un mundo en constante cambio. Se cree que, originariamente, eran nómadas procedentes de las tierras del sur de Sudán y Etiopia y en el siglo XVI se desplazaron. Sus rasgos son claramente nilóticos, altos y esbeltos y, de hecho, se les conoce como una de las tribus más bellas de todo África. Pero también es una de las más peculiares por su culto al cuerpo. Además de los adornos, que fabrican ellas mismas, las mujeres himba embellecen su piel y su pelo con una crema a base de ceniza, manteca vegetal y el polvo de hematites, una piedra rojiza que se encuentra en la zona. En cualquier modalidad de las
Los datoga, en cambio, son un grupo étnico desconocido para muchos. Si bien están emparentados con los Maasai, fueron también sus enemigos miles de años atrás, de ahí su nombre en swahili Mang’ati, que significa enemigo. Los enfrentamientos con los Maasai los desplazaron hacia el sur desde las tierras de Kenya y sur de Etiopía. Construyen sus casas con palos, arena y estiércol de vaca. El techo es también de barro, al contrario de otras tribus que techan sus casas con hierbas. Viven sobretodo de la ganadería y hacen trueques de herramientas y utensilios con sus vecinos Hadzabe. Pero también son buenos herreros. Fabrican desde pulseras y adornos para el pelo, hasta puntas de flecha, cuchillos, azadillas para el campo, cubiertos, etc. En nuestra
Los masai son la tribu más famosa de África oriental, pastores nómadas que se extienden por Kenya meridional y Tanzania septentrional. Se caracterizan por ser altos y esbeltos y vestir con telas de tonos vivos, cintas del pelo, grandes collares y pendientes. También son distintivas sus grandes dilataciones en las orejas. De hecho, también adornan con intrincados dibujos a su rebaño para protegerlo de depredadores. Viven en asentamientos llamados manyattas, y las casas (bomas), están hechas con ramas entrelazadas, hierba y excremento de vaca. La organización generacional y jerárquica es muy importante, y su estatus depende de la cantidad de animales e hijos que posea un individuo. El ipid, el baile tradicional por excelencia, incluye espectaculares saltos en el aire, y es considerado una muestra de vigor y virilidad de los guerreros.Conocélos con una ruta a medida como 
















